¿Se debe dar libertad a violadores de DD.HH. ancianos y enfermos terminales? Es la pregunta equivocada

 

La pregunta correcta es: ¿se debe dar libertad a presos que sean ancianos y/o enfermos terminales? y luego, de ser la respuesta afirmativa, como creo que lo sería para buena parte de la población, se hace la pregunta adicional: ¿se debe hacer una excepción a lo anterior para violadores a los DD.HH.?

El problema es que el tema no se ha planteado así, sino sólo a partir de la situación de los asesinos múltiples y autores de muchos de los peores crímenes de la historia de nuestro país, cuando no son los únicos adultos mayores, o enfermos terminales ni personas con alzhaimer que existen en el sistema penitenciario chileno y además, cuando están encarcelados en instalaciones de comodidad muy superior a la del resto de los presos del país, en una relación inversa a la esperable según la gravedad e importancia de sus delitos.

La respuesta a la pregunta sobre si se debe hacer una excepción para violadores a los DD.HH. no es fácil. Para mi, no se debiera justificar esa diferencia. Pero corriendo lo mismo para las condiciones de encarcelación. La respuesta que sí está clara, es la de cuál es el real interés de quienes han tomado el tema de los derechos de adultos mayores en las cárceles usando primera y/o exclusivamente el caso de quienes están en Punta Peuco. Ese interés, no parece ser otro que favorecer en forma especial a los presos de ese recinto, encarcelados por ese tipo de delitos. Y eso es absolutamente inaceptable. Retrata a sus proponentes como cómplices de pensamiento en los actos que mantiene a esa ralea humana en la cárcel, y debieran ser desenmascarados como tales.

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