Los delincuentes peligrosos son los linchadores

La mal llamada “justicia ciudadana” o mejor llamados “linchamientos”, acaban de llegar a su inevitable destino. 4 personas están confesas de asesinar a un niño de 13 años tras acusarlo de violar a otra niña. El niño habría sido torturado y golpeado durante 12 horas antes de su muerte. La niña no presentaría signos de violación.

Quienes defienden este tipo de linchamientos justificándose en que la justicia no existe en Chile y por ello debieran hacerla ellos con sus manos, son unos bestias.

Pero también, son producto de la consistente propaganda (o post-verdad como le llaman ahora) que ha hecho que millones estén convencidos que viven en un país poco seguro y donde la justicia funciona como puerta giratoria. Cuando la verdad, es que a pesar de ser uno de los países más seguros del continente, tenemos el mayor porcentaje de nuestra población en la cárcel del hemisferio occidental (sólo después de EE.UU.). Es la falsedad sobre la inseguridad y la falsedad sobre que tendríamos una justicia “blanda”, la que termina no sólo en una población profundamente equivocada sobre el tipo de país en el que vive y por ello exigiendo avances en la dirección contraria a las necesarias, sino que también permiten a los más radicalizados construir sus justificaciones espurias para comportarse como bestias mientras otros muchos los justifican.

Basta. La violencia debe terminar. La principal herramienta para lograrlo es la verdad: Chile es un país seguro y tenemos una justicia dañinamente estricta, que atiborra las cárceles de pobres y así sólo empeora nuestra situación de seguridad y delitos. Y, finalmente, los justicieros ciudadanos, linchadores, son delincuentes. De los más peligrosos porque hieren y matan. Y por lo mismo, de los pocos que sí merecen estar secándose en las cárceles de Chile.

Las dudas que rodean la muerte de menor de 13 años en Temuco

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